Por supuesto que hay otras opciones, muchas opciones, para que los niños salgan de las pantallas y de lo que nos están inculcando como casi únicos elementos de diversión y entretenimiento. Hablamos de Micropolix. Hablamos de esa ciudad donde los niños "se piden" ser adultos y donde los adultos disfrutan como niños al ver a los suyos gozar de distintas profesiones mientras aprenden, adquieren valores o consolidan aquellos que han recibido en casa. Bienvenidos a un mundo gigantesco para los más pequeños. Su primer paso en el mundo real, pero con la debida dosis de entretenimiento, diversión e inocencia. Apenas llegamos, nos percatamos del gran día, de la gran jornada que nos espera. Y lo hacemos porque vemos a numerosas personas ataviadas de rojo, que se corresponden con los empleados de Micropolix. Cada diez metros encontramos a uno informando a una familia diferente sobre cómo funciona el acceso, sobre la cantidad de horas que tenemos por delante y sobre el precio de la e...