Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos a nuestras madres, menos aún a nuestras abuelas. A menudo relegadas a la clásica visita periódica y poco más, olvidamos todo lo que tuvieron hacer y a cuanto tuvieron que sobreponerse para que hoy podamos disfrutar de la vida como lo hacemos. Por eso el respeto a su legado es lo mínimo que hemos de llevar a cabo como debido y merecido tributo. Y por eso Ignazio Esposito nos llegó al corazón, el órgano del que parte de su cocina italiana que combina tradición con creatividad para sorprender a los sentidos del comensal. Son estos los puntos de partida de Gianna Ristorante; un hermoso retrato de la abuela homónima presidiendo el acceso al restaurante -y la mejor mesa del local, a nuestro juicio- y una cocina sorprendente y deliciosa.