La contundencia del titular se debe al santo y seña del local. Para el chef todo ha de pasar irremediablemente por la llama, se llame entrante o se llame postre. Pero claro, de nada serviría el toque ahumado sin el método correcto para hacerlo, sin el ingrediente de calidad, sin el diligente servicio. El Albino, hasta anteayer El Bastardo, los reúne a todos para afianzarse en pocos meses como una referencia parrillera de Madrid. Y decimos todo esto sin haber probado sus carnes.